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El tercer viernes de cada mes

Lo esperaba con la ilusión de quién espera un gran evento. En esta ocasión, incluso sentía un cosquilleo nervioso y mi intuición lo interpretó como el síntoma predictivo de una gran verdad a punto de ser revelada.  Y allí nos reencontramos. En el lugar de siempre. A las dos del mediodía del tercer viernes de cada mes. Con la sonrisa puesta, la emoción en alza y una mirada impaciente en la que podía leerse  « ¡Cuánto por contarte, hermana! ».

Aunque parezca una exageración, no lo es. Cuando vives despierta todo son señales a tu alrededor, se precipitan los acontecimientos, se te acumulan las experiencias…  ¡En un mes te cambia la vida tres veces! Y es que la vida es hoy, es ahora, es estar presente gozando del mayúsculo aprendizaje que representa cada instante. Cuando despiertas es imposible quedarte indiferente ante las infinitas posibilidades que el Universo te ofrece.

El hecho de poder compartir cuestiones —también terrenales e incluso banales— a ese nivel de consciencia, adquiere una categoría mágica que crea adicción. Una adicción tan divertida como sanadora que te ayuda a crecer exponencialmente con cada encuentro. Y éste no iba a ser menos.

Nuestra intuición lo tenía claro. En un momento trascendental como el que estábamos viviendo, la importancia del tercer viernes, esta vez, era vital: y así fue.

Todo cumple su función. Todo es perfecto. Y ese viernes, la gran revelación fue aprender que estábamos listas para emprender; fue sentir el vértigo que produce la integración del conocimiento; fue descubrir que un deseo sin acción es como querer volar, pero viajar siempre en metro…

Tres horas más tarde, cada una volvió a su mundo, a su quehacer, a su vida. Pero como siempre, tras nuestras maravillosas charlas de amistad consciente, algo había cambiado. Cuando llegamos, cada una cargaba con sus inquietudes. Al despedirnos, lo que nos llevamos fueron respuestas. Siempre estuvieron ahí, en nuestro interior, pero ocurrió lo que ocurre con las cosas buenas: que al compartirlas, afloran y se multiplican.

Eva Ramírez

Escritora y correctora, especialista en literatura consciente. Organizadora de eventos y formaciones para el crecimiento en equipo.